lunes, 14 de marzo de 2011

George Berkeley (1685-1753) el empirismo espiritualista:

George Berkeley (1685-1753) el empirismo espiritualista: Nacido al sur de Irlanda, llegó a ser nombrado obispo de la Iglesia anglicana. Su propósito intelectual fue apologético: es decir, recurrió a la filosofía para defender los principios cristianos que parecían estar en peligro de ser negados por las nuevas tendencias racionalistas, materialistas, y hasta ateas de la cultura europea sobre todo a partir de Descartes.
No por casualidad, su obra más famosa de 1710, lleva este largo y elocuente título: Tratado acerca de los principios del conocimiento humano, donde se indagan las principales causas del error y de las dificultades en la ciencia, con los fundamentos del escepticismo, el ateísmo y la irreligiosidad.
Acepta en buena parte la doctrina empirista de Locke y la lleva a conclusiones extremas.
“El ser (de las cosas) consiste en ser percibidas”; “ser es conocer”
“Soy una sustancia espiritual, soporte de las ideas, un espíritu que percibe o conoce las ideas”

John Locke (1632-1704): el origen de las ideas


John Locke (1632-1704): el origen de las ideas: Alternó durante casi toda su vida las investigaciones científicas y filosóficas con los cambios político-religiosos, defendiendo siempre la tolerancia y la libertad individual.
Su obra clave se titula Ensayo sobre el entendimiento humano. Y su propósito es “estudiar el origen, certeza y extensión de los conocimientos humanos, así como los fundamentos y los grados de creencia, de opinión, y asentamiento que pueden tenerse respecto de los diferentes objetos que se refieren a nuestro intelecto”. Locke afirma que nuestra mente al nacer está prácticamente vacía, es decir que no hay ideas innatas originales, que carece de cualquier contenido. Las ideas pueden ser simples o complejas, las ideas simples son aquellas como el rojo, o el sabor de una manzana, compleja, es precisamente la idea de manzana, que reúne todas esas sensaciones en una sola idea compleja.
Todo el conocimiento cognoscitivo se basa para él en esta fuente primaria de conocimiento que es la experiencia y la sensación.

. El empirismo inglés: Isaac Newton (1642-1727)

El empirismo inglés: Isaac Newton (1642-1727) escribió en su obra Principios matemáticos de la filosofía natural: “Todo conocimiento que se pretenda verdadero debe derivar de la experiencia y atenerse a ella. Todo lo que no es deducido de los fenómenos debe ser considerado hipótesis, y las hipótesis, sean metafísicas o físicas, sean cualidades ocultas o mecánicas, no tienen lugar en la filosofía natural.
Para el descubridor de la gravitación universal, sólo la experiencia brinda la certeza necesaria para decir cosas verdaderas, y éste puede ser el lema de la corriente conocida como Empirismo Inglés.
La controversia entre racionalismo y empirismo se da justamente, a partir del establecimiento de fuentes distintas para el conocimiento y de criterios diferentes para afirmar cuándo éste es
verdadero. La razón contra la experiencia, así de simple.

LA FILOSOFÍA Y EL LENGUAJE.

La filosofía no es, pues, una doctrina con dogmas. Es, por el contrario, una actividad. Se ocupa de la realidad tal como ésta nos viene a un tiempo dada y deformada en y por el lenguaje. De ahí que toda obra filosófica conste, esencialmente, de dilucidaciones.

(Ludwing Wittgenstein,  Tractatus Logicus Philosophicus)


En filosofía no se sacan conclusiones. ”Debe ser así” no es una proposición de la filosofía.
Porque ésta constata, simplemente, lo que cualquiera reconocería… La filosofía no puede intervenir en absoluto en el uso efectivo del lenguaje. Debe limitarse, en definitiva, a describirlo.

(Ludwing Wittgenstein, Investigaciones filosóficas).

Jerarquización de las mónadas y la tesis de la armonía preestablecida:


Jerarquización de las mónadas y la tesis de la armonía preestablecida: Cada mónada tiene su propia “identidad” y no la puede perder por medio de composiciones y descomposiciones para formar otros seres- Todas las mónadas son perceptivas, es decir, captan de alguna manera su propia naturaleza y su función específica dentro de la totalidad cósmica. Solo cuando las mónadas conforman seres humanos poseen percepción “consiente, clara y distinta”: entienden, convierten las “cosas” en “ideas”.
Leibinz dice: “Hay que distinguir entre lo que Dios pudo y lo que quiso, pudo hacer otro mundo, pero quiso hacer éste, y éste es el mejor de los mundos”.

Las mónadas: lo que existe es dinámico:


Para resolver lo que considera un callejón sin salida, es decir, la manera como la sustancia extensa y la pensante entran en contacto, concibió que todos los entes están compuestos de unos elementos a los que llamó Monadas. La característica principal de esta sustancia, es el movimiento, la fuera, la Dynamis: el impulso activo.  Tal es el sentido del “dinamismo absoluto y universal” propuesto, que formula en forma negativa de la siguiente manera: Quod no agit, non exist: “lo que no actúa, no existe”

La Razon Pura

Todo el mundo ha de confesar que una ley, para valer moralmente, esto es como un fundamento de una obligación, tiene que llevar consigo una necesidad absoluta […] El fundamento de la obligación no debe buscarse en la naturaleza del hombre o en las circunstancias del Universo en que el hombre está puesto, sino a priori, exclusivamente en conceptos de la razón pura.

(Emmanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres)